miércoles, 26 de febrero de 2014

RECOMENDACIONES PARA HACER DE LA EVALUACIÓN UN ACTO REFLEXIVO Y CRÍTICO

Desde el punto de vista crítico, la evaluación  debe constituir  una oportunidad  real de demostrar  lo que los  alumnos aprenden, lo que saben y lo que  pueden hacer  aplicando el conocimiento adquirido  y el suyo propio.

No se trata de aprobar  o de suspender. Desde la inatención  formativa, esa no es la cuestión,
La clave está en la calidad y claridad  de la información  que se da a los alumnos  sobre la corrección.

Cuanta más información relevante  y dada con intención  formativa se ofrece   a quienes aprenden  mas podrá aumentar  la comprensión  de la situación  de aprendizaje  por parte  de quién  se decide  aprender .

Cuanta menos información  se ofrece, y más aún si no  está  expresada de un modo inteligible para el lector, mayor es el riesgo  de instaurarse  en la arbitrariedad   
Cuanta más calidad  tenga la información  que se ofrece  más podrá subir  la calidad  del aprendizaje que parte de la corrección bien informada. Cuanta menos calidad tenga la información que se da, menos podrá  ayudar o animar al sujeto al que está dirigida  aquella información.

Calidad en la información también es claridad.
Si el conocimiento  que obtenemos lo invertimos en mejorar nuestras prácticas y en mejorar  el aprendizaje de quienes con nosotros aprenden, la evaluación desempeñará la función formativa.

Evaluamos  para conocer. Con tal fin necesitamos recoger  la información  valiosa, razonada y fundamentada, en la que  los sujetos  que   son fuente de los datos analizados  conozcan a su vez el contenido  de la misma  y de los usos que ella se vaya a hacer.

La evaluación y al información  en que se basa  deben llevar  al profesor a comprender  el punto  de vista del alumno y tenerlo en cuenta en el momento de tomar las decisiones.


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